miércoles, 2 de marzo de 2016

El tiempo pasado



En algunos momentos escribo en pasado y no es porque esté recordando. Escribir desde ese tiempo me aleja de lo que pasa, como si ya lo estuviera viendo desde la distancia y pudiera contarlo desligada de ello, como si ya estuviera superado. Pero no es así. En este instante sobre esta pequeña mesa de madera con el ventilador girando insistente para dar alivio a este calor sofocante, sigo habitando el centro de una espiral de vacío que viene conmigo. Si alguien pudiera verme así, caminando por la calle en el centro de esta espiral podría pensar en una pequeña galaxia desplomada que camina con una mujer clavada en el centro. Yo podría pensar así, que no he llegado a este vacío de forma natural si no que una galaxia minúscula se desplomó un dia del cielo, por pura casualidad, cayendo fortuitamente sobre mi. Una galaxia que me ha enredado en sus nubes densas, en su silencio estrellado, en su girar infinito. Y así andamos las dos por las calles, una clavada en la otra, intentando dar sentido a este encuentro inesperado.

Si pienso así me resulta más poético, incluso fan†åstico. Las dificultades se transforman en una oportunidad para inventar, para fantasear sobre el destino y el origen de las cosas. Siempre me ha gustado soñar despierta, imaginar que las cosas no son lo que parecen si no algo completamente sorprendente que puede resultar divertido en muchos casos. Porque vivir en el vacío debería ser agotador, incierto, peligroso. Pero visto desde otro lugar podría ser creativo, esclarecedor, poético. Hoy elijo este camino que me lleva a transformar la experiencia que estoy viviendo. Verme clavada en una pequeña galaxia que me viste de tutú con sus nubes espirales me saca una sonrisa que me hace pensar que voy a rescatarme. 

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