miércoles, 16 de marzo de 2016

Sol-edad

 
La soledad me lleva de la mano por sitios inesperados. Observo mis cambios de humor. Unos días segura, convencida del sentido de mi situación, del lugar hacia donde voy. Otros desorientada, pérdida, tensa por tener que decidir el camino que tomar. ¿Qué cambia de un día para otro? ¿Cómo puedo sentirme segura y tranquila un día, optimista por lo que está por venir, animada por el cambio y al día siguiente temerosa, insegura entre todas las posibilidades?.

¿Dónde está la estrella polar para seguirla y no perderme?

En el vacío no se ven estrellas…

Vuelvo a acordarme que estoy aquí sentada para no hacer nada, para dejarme ser, para contemplarme en este preciso momento sin tener que mover un dedo hacia ninguna parte.

Espera…espera…espera…

Regálate esta espera, porque de la espera todo nace. De la espera nace la espera-nza y la esperanza es la luz que te ha de guiar cuando te levantes. Así que tranquila, no estás preparada, puedes esperar algo más, por ti, por mi que estoy al otro lado. Mira, te cuento otro secreto. Esa sol-edad que a veces te pesa y te hace ajena a los demás ha nacido del sol, la fuente de toda energía, de toda vida, por eso has de aprender a habitarla consciente para reconocer su poder en ti. La sol-edad es el impulso del sol que te lleva más allá, que te hace madurar. En la sol-edad puedes llegar a alcanzar la edad del sol, su brillante sabiduría. La sabiduría de cuidarte, nutrirte, llenarte de ti misma para brillar hacia fuera entregando lo mejor de ti, lo más preciado, aquello que solo tu puedes dar al mundo…tu presencia.

¿Será verdad?

Me gusta pensar que el sol vive dentro de mi soledad, llenándola de luz, de brillo, de sabiduría. Ahora entiendo porque estimo tanto su compañía diaria, cada lunes…al sol.

2 comentarios:

  1. Todos tenemos nuestros propios ciclos y estaciones, recorremos diferentes estados de actividad y de soledad, de buscar y encontrar, de descansar, de pertenecer e, incluso, de desaparecer y a la vez sentir la necesidad de regresar a nosotros mismos en la búsqueda de nuestra propia verdad.

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