Mi padre ha muerto. Una imagen me ha traído su
recuerdo. Su corazón se paró en seco, lo derrumbó caminando… el mío latió con
más fuerza.
Un segundo estaba, el siguiente partió. ¡Qué viaje
tan repentino!. La imagen de su partida sobre las baldosas frías cristalizó en
mi memoria. Envuelto en su abrigo de domingo mirando a ninguna parte, su rostro
pálido, su cuerpo inerte, sus manos frías. Mi padre, el gran pilar de mi vida
derrumbado en el suelo como un hombre muerto. Mi padre arrasado por la fuerza
de un terremoto interno. Me arrodillé, le tomé la mano, le llamé…no volvió.
Te dejaste tantas cosas…tus libros, cientos de
papeles, tus apuntes, tus escritos, tus coches de infancia…hemos tirado mucho,
lo superficial, lo que no entendíamos. Nos hemos quedado cada uno con lo que
acierta a entender.
¿Quién fuiste padre?. Yo conocí una parte, un cachito
de quien fuiste, lo que me dejaste ver. Pero sé que fuiste mucho más escuchando
las palabras de los que han venido a despedirte. Mi cachito es suficiente pero
no podré verte del todo, saberte entero. Supongo que eres todos esos trocitos
que dejaste esparcidos entre tu gente cercana, entre tus amigos, tus
conocidos. Innumerables fragmentos de un hombre que hoy se reúnen sin saber que
cada uno trae una parte de ti que los demás no tienen. Quizá eso sea lo más
hermoso, verte fragmentado en los corazones de tanta gente.
Padre, ya no eres mío, nunca lo fuiste. Perteneces al
mundo, a la gente, a la muerte tanto como a mi. Tu memoria será incompleta, no
podré llenarla pero me conformo con lo que dejaste. Escucho mi corazón y te
escucho. Muchas palabras, mucha ternura, muchos enfados, muchas sonrisas, todo
está en mi. Intento que mi fragmento esté completo, no esconder nada, no
idealizarte. Abrirme a tus luces y a tus sombras para saber un poco más quien
soy, a quien me acerco cada mañana en el espejo del día. Te agradezco que me
trajeras, que me guiaras, que anduvieras cerca. No fuiste perfecto. No soy
perfecta. Eso es así.
Desde mi corazón los latidos de mi padre me cuentan
que seré capaz.
Muy bonito Marta
ResponderEliminarLo recuerdo muy cercano aquellos momentos en el ordenador explicando con paciencia una y otra vez cositas que él apuntaba.
Siempre le sacaba una sonrisa porque le había pillado en varios fallos.
Que días más estupendos, que abrazos tan intensos me ofrecía con mucho cariño.
Para mí fue mi padre también y así lo quería con tanta fuerza.
Siempre lo recordaré.
Esperamos Cesar me gustaría que en mi momento estuvieras tú a mi lado
Gracias por todo lo que me has enseñado.
Gracias gracias
Fuiste muy valioso para él. Le dedicaste la paciencia que nosotras no teníamos. Gracias por estar ahi.
EliminarLa muerte es un vacío en el corazón, una herida abierta en el día a día. Irrumpe de improviso y sin derecho a despedidas; cuando en realidad, debería ser como una serena despedida en el andén de un tren. Ahí donde se permite una última conversación y un largo abrazo.
ResponderEliminarAceptar la pérdida no es olvidar, y las futuras risas o felicidades no significarán tampoco querer menos a los que no están con nosotros. Se trata de integrarlos en nuestro corazón, en armonía, en paz… Forman parte de lo que eres, piensas y haces.
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